{"id":3693,"date":"2026-07-26T11:19:55","date_gmt":"2026-07-26T11:19:55","guid":{"rendered":"https:\/\/david-decamp.com\/expositions-et-evenements\/expositions-collectives\/exposition-de-sculpture\/"},"modified":"2026-09-14T14:43:03","modified_gmt":"2026-09-14T14:43:03","slug":"exposition-de-sculpture","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/expositions-et-evenements\/expositions-collectives\/exposition-de-sculpture\/","title":{"rendered":"Exposici\u00f3n de escultura"},"content":{"rendered":"<section class=\"l-section wpb_row height_small\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row via_grid cols_1-2 laptops-cols_inherit tablets-cols_inherit mobiles-cols_1 valign_top type_default stacking_default\"><div class=\"wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"w-image us_custom_debff102 style_shadow-2 align_center\"><div class=\"w-image-h\"><div class=\"w-image-shadow\" style=\"background-image:url(https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder-900x600.jpg);\"><\/div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"900\" height=\"600\" src=\"https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder-900x600.jpg\" class=\"g-placeholder\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder-900x600.jpg 900w, https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder-300x200.jpg 300w, https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/david-decamp.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/David-Decamp-placeholder.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_text_column\"><div class=\"wpb_wrapper\"><p><strong>Algunas esculturas de Brancusi son de madera: tomaba un tronco, aunque la mayor\u00eda de las veces utilizaba una viga procedente de alguna de esas casas que se demuelen, es decir, algo que ya no era exactamente un \u00e1rbol, y lo transformaba en escultura; o utilizaba yeso, y de ah\u00ed surg\u00eda un p\u00e1jaro, un rostro, un beso, mientras el objeto conservaba, sin embargo, la cualidad de la columna o del madero, la materia nudosa de la madera y el aspecto liso del yeso o rugoso de la piedra.<\/strong><\/p>\n<p>Esto es lo que se\u00f1alaba el historiador Henri Focillon (1): que la \u00abmadera de la estatua ya no es simplemente la madera del \u00e1rbol\u00bb, frente a un persistente t\u00f3pico rom\u00e1ntico seg\u00fan el cual una escultura, por estar hecha de madera, adoptar\u00eda tambi\u00e9n la cualidad vital propia de lo vegetal, cuando evidentemente est\u00e1 mucho menos viva que cualquier pl\u00e1tano al borde de una carretera. Es la coartada, por ejemplo, de Giuseppe Penone, para quien \u00abla obra del escultor consiste en despertar la imagen latente en la naturaleza\u00bb: la escultura ya estaba en el \u00e1rbol (recordemos a Miguel \u00c1ngel y la forma presente, como incrustada desde toda la eternidad en el bloque de m\u00e1rmol [2]), o la obra emblem\u00e1tica de Giovanni Anselmo, la c\u00e9lebre lechuga atrapada en un bloque de granito que hay que sustituir para que no pierda su frescura, as\u00ed como la mayor\u00eda de los artistas procedentes del arte povera, que practican un lenguaje simbolista a veces algo pesado. <\/p>\n<p>Algunas esculturas son de madera, de acuerdo, y pretenden hac\u00e9rnoslas pasar por \u00e1rboles. Pero no: puestos a hablar de muerte, la madera est\u00e1 muerta, ah\u00ed dentro no hay ning\u00fan \u00e1rbol: la gallina no est\u00e1 dentro del huevo, ni el huevo dentro de la gallina.<\/p>\n<p><strong>Y aqu\u00ed tenemos un \u00e1rbol, y el sadismo o la perversidad art\u00edstica llevaron a David D\u00e9camp a quitarle la corteza y recubrirlo con l\u00e1minas de plomo, esas mismas l\u00e1minas de plomo que se utilizaban para cubrir los tejados. Al principio no sabemos si es una mala idea. Si se trataba de proteger el \u00e1rbol, el intento ha fracasado, o llega demasiado tarde: el \u00e1rbol ya estaba en el suelo, cortado y casi muerto.  <\/strong><\/p>\n<p><strong>Un \u00e1rbol de plomo cuyas ra\u00edces imaginamos prolong\u00e1ndose por las tuber\u00edas, un \u00e1rbol de tama\u00f1o normal \u2014tres metros\u2014 pero desmesurado en este espacio, un \u00e1rbol de interior. Sin embargo, como sabemos, los \u00e1rboles no crecen dentro de los pisos. Los \u00e1rboles est\u00e1n all\u00ed donde no hay parqu\u00edmetros, es decir, pr\u00e1cticamente en todas partes fuera de las ciudades, o tambi\u00e9n all\u00ed donde hay perros que mean, incluso aquellos que a veces confunden un \u00e1rbol con una farola. Y los \u00e1rboles son de madera, como las sillas cuando no son de pl\u00e1stico, como el suelo bajo la moqueta. Y como algunas esculturas de Brancusi.    <\/strong><\/p>\n<p>Hubo, sin embargo, intentos de crear \u00e1rboles que no fueran de madera. Primero la arquitectura g\u00f3tica (3), y m\u00e1s tarde Hector Guimard con sus entradas del metro, los imitaron. Despu\u00e9s, el arquitecto Robert Mallet-Stevens imagin\u00f3 \u00e1rboles de hormig\u00f3n armado (4), una nueva especie de \u00e1rboles cubistas de cinco metros de altura, al mismo tiempo desaf\u00edo t\u00e9cnico y provocaci\u00f3n est\u00e9tica, con los que pretend\u00eda \u00abromper con el esp\u00edritu rutinario de quienes siempre quieren juzgar una obra mediante la comparaci\u00f3n, dispuestos a aplaudir una imitaci\u00f3n pero, en cambio, a protestar contra una creaci\u00f3n\u00bb (5). Desde los absurdos vaciados de hormig\u00f3n de los jardines p\u00fablicos del siglo XIX, como los de Buttes-Chaumont, no se hab\u00eda visto nada tan logrado. Al menos aquellos \u00e1rboles, l\u00f3gicos y geom\u00e9tricos, regulares en sus ramificaciones, no intentaban crear ninguna ilusi\u00f3n. Y finalmente Dubuffet y su Groupe de 4 arbres en Nueva York, realizados en epoxi pintado con poliuretano (6), que no sobrevivieron al 11 de septiembre.    <\/p>\n<p><strong>La perversidad art\u00edstica interviene all\u00ed donde David D\u00e9camp transforma una escultura en \u00e1rbol: adopta de manera visible y extremadamente precisa su forma, se ajusta a sus ramas y protuberancias, reviste estrechamente su estructura, molde\u00e1ndola con una envoltura de plomo, y la propuesta inicial \u2014que el \u00e1rbol estar\u00eda dentro de la escultura y la escultura dentro del \u00e1rbol\u2014 queda, de alg\u00fan modo, invertida. Visiblemente, el \u00e1rbol se esconde dentro de la escultura. La cosa, pese a todas las apariencias, no es ni de madera ni de plomo: est\u00e1 hecha de \u00e1rbol. Es la escultura la que regresa al \u00e1rbol, la madera muerta que, superando su desaparici\u00f3n, recuerda haber sido un \u00e1rbol, del mismo modo que el ser humano conserva la memoria del simio y el habitante de la ciudad, por necesidad, regresa al hombre jur\u00e1sico.   <\/strong><\/p>\n<p><strong>Henri Bordes<\/strong><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Algunas esculturas de Brancusi son de madera: tomaba un tronco, aunque la mayor\u00eda de las veces utilizaba una viga procedente de alguna de esas casas que se demuelen, es decir, algo que ya no era exactamente un \u00e1rbol, y lo transformaba en escultura; o utilizaba yeso, y de ah\u00ed surg\u00eda un p\u00e1jaro, un rostro, un...","protected":false},"author":1,"featured_media":3694,"parent":3391,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[],"class_list":["post-3693","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-exposiciones-colectivas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/3693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3693"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/3693\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5934,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/3693\/revisions\/5934"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/3391"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3694"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/david-decamp.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}